La Fonoteca Nacional en colaboración con el movimiento ciudadano Paseo a Ciegas celebraron con los participantes la entrada del otoño.

Eran las diez de la mañana y el sonido del agua proveniente de la fuente de la Diana Cazadora daba la bienvenida a los participantes del paseo sonoro en bicicleta organizado por la Fonoteca Nacional, en colaboración con el movimiento ciudadano Paseo a Ciegas, en el marco de las Verbenas Culturales de Otoño del Conaculta.
Invidentes y normovisuales esperaban impacientes a los organizadores para dar comienzo al recorrido que arrancaría de la Glorieta de la Diana para llegar al Palacio de Bellas Artes. Miguel Ángel Olarte, presidente del movimiento ciudadano Paseo a Ciegas explicó que el objetivo del proyecto es apoyar a personas con discapacidad visual u otra discapacidad (que posibilite el uso de la bicicleta) en su inclusión social y su participación activa en los espacios públicos por medio de la recreación y la ejercitación física.
Con la ayuda de voluntarios, las personas con discapacidad visual disfrutan de recorridos sonoros en bicicletas dobles (tándem) a lo largo de la ciclovía de Paseo de la Reforma.
En punto de las 10:30, voluntarios, normovisuales e invidentes, tomaron sus respectivas bicis tándem que destacaban por su banderín naranja con la frase en letras negras: “Paseo a Ciegas”.
Fue tal la demanda que algunas personas tuvieron que esperar para tomar un lugar en un segundo recorrido, y es que ante el éxito del paseo sonoro sobre ruedas realizado en mayo pasado durante La Semana del Sonido, la Fonoteca Nacional del Conaculta decidió repetir la experiencia en esta ocasión para celebrar el inicio del otoño y como parte del programa Verbenas Culturales.
“Este proyecto forma parte del programa de estimulación sonora de la Fonoteca Nacional que desde que abrió sus puertas el 10 de diciembre de 2008 se dio a la tarea de crear actividades encaminadas a estimular el sentido de la escucha.
“Empezamos con caminatas sonoras una vez al mes desde hace dos años. Desde la semana del sonido celebrada en mayo pasado tuvimos pláticas con el grupo Paseo a Ciegas y se tuvo una experiencia muy exitosa, por eso ahora en el marco de las Verbenas Populares, se lleva a cabo esta actividad con el propósito de que la gente tenga otra perspectiva del mundo a través de la escucha y entender la riqueza del mundo sonoro”, explicó Perla Olivia Resendiz, Directora de Promoción y Difusión del Sonido de la Fonoteca Nacional del Conaculta.
Erika López, responsable del programa, ofreció una breve introducción para explicar cuál sería la dinámica del recorrido. Hizo hincapié en que en esta ocasión se haría en silencio para disfrutar del paisaje sonoro que ofrecía la ciudad, por lo que solicitó que todos estuvieran atentos a los sonidos.
Una vez que emprendieron el viaje ingresaron a la ciclovía para entrar en contacto con una serie de sonidos que por momentos se hacían caóticos entre los claxons de los autos, las hélices de helicópteros y los silbatos de los policías de tránsito. Luego vinieron el canto de algunas aves y el sonido de las ruedas de otras bicis que circulaban en los alrededores.
“El recorrido es excelente, lo que más disfruto es mi barrio porque soy nativo de la delegación Cuauhtémoc y los sonidos de la naturaleza, fuentes, aves, sentir el viento, y por qué no, de repente los autos, dijo Víctor Manuel Rinza Guzmán de 56 años, a quien su discapacidad visual no le ha impedido disfrutar de los paseos ciclistas.
A la altura del Ángel de la Independencia se llevaba a cabo un mitin, quizá político en el que se escuchaba el discurso de una mujer por medio de enormes bocinas colocadas en la glorieta. Muy cerca de la Palma, el sonido de máquinas y los martillazos de los trabajadores de la construcción parecían dar las notas de una pieza repleta de acordes urbanos.
“El programa es increíble, durante el recorrido escucho el agua, el sonido de las campanas de las bicis; me gusta escuchar a las demás bicicletas o los patines. ¡De hecho todo me gusta, disfruto mucho la convivencia con nuestro guía, se vuelve una relación más de hermandad entre un ser humano que necesita de otro y que a su vez da su tiempo y entusiasmo para que nosotros podamos disfrutar de esta experiencia”, expresó Gloria Rodríguez de 50 años, quien participa en el Comité Internacional Pro Ciegos.
Durante el recorrido se hicieron tres paradas con la intención de escuchar de forma más atenta el sonido ambiental. La estimulación sonora era tan basta que risas, voces de niños, gritos de vendedores ambulantes y las ruedas de los camiones invadían los oídos de los participantes a su llegada al Palacio de Bellas Artes.
Fue al final del paseo que todos pudieron intercambiar sus experiencias y comentar los sonidos que más llamaron su atención. Se notaba la emoción entre niños y adultos que hablaban al mismo tiempo para externar sus opiniones.
Era nuevamente la Diana Cazadora la que con su mirada fija parecía observar sus charlas mientras las bicicletas tipo tándem se colocaban para ofrecer un segundo recorrido en lo que fue una mañana sonora de otoño.

CGP
Fuente: http://riesgos.conaculta.gob.mx/sala_prensa_detalle.php?id=15938
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